La Muerte – Guia para el Estudio de Yoes

La Madre DivinaLos detalles y la muerte en marcha –  La transformación de las impresionesLos 7 Yoes Causa

La Madre Divina

La Madre Divina es una parte esencial de nuestro Ser que tiene el objetivo de ayudarnos a disolver todos los agregados psíquicos o yoes, que fuimos creando con nuestra Energía Creadora Sexual, por ignorancia, inocencia e imitación.

En cada rincón del planeta se ha rendido culto a Dios Madre. Los egipcios la llamaban  Isis, los hindúes Kundalini, los griegos Ekathe, el cristianismo María, los alquimistas Stella Maris, muchos son sus nombres pero se trata de una misma fuerza cósmica existente dentro de cada ser humano. Cada uno de nosotros tiene su propia Madre Divina individual. Ella aguarda nuestra petición para eliminar lo que hayamos comprendido.

La mente por sí misma no puede alterar radicalmente ningún defecto psicológico. La mente puede rotular cualquier defecto, pasarlo de un nivel a otro, esconderlo de sí misma o de los demás, disculparlo, mas nunca eliminarlo.

Después de haber comprendido íntegramente cualquier defecto a través del estudio y la reflexión, debemos sumergirnos en meditación profunda, suplicando, orando, pidiendo a nuestra Divina Madre particular que desintegre detalle por detalle el defecto previamente comprendido.

Sin este procedimiento, todo esfuerzo para la disolución del Ego resulta inútil.

A veces, algunas personas a las que se ha transmitido esta práctica, dicen que no resulta, que piden a su Madre Divina que les elimine el defecto que han comprendido, pero que este se sigue manifestando. Cuando esto ocurre es que aun no se ha terminado de comprender profundamente a ese yo.

Una vez descubierto un defecto hay que reflexionar en él y pedirle muerte. Esto no significa que el defecto muera instantáneamente sino que vamos a empezar a verlo más seguido, a reconocerlo. Es en este punto que tenemos dos opciones: o nos negamos al deseo o somos negligentes con él, permitiendo que se manifieste. En esto consiste el negarse a sí mismo, cuando comprendemos la necesidad de que ya no se manifieste un yo, ahí se ve la verdadera renuncia.

La Comprensión implica una profunda capacidad de desprendimiento, capacidad de ver la Verdad, cueste lo que cueste, y de poder soltar las cosas del mundo exterior que nos hacen sentir cómodos y seguros.

Podemos entender intelectualmente que en el mundo todo es pasajero pero eso no basta, es necesario comprender con el corazón. Por más que nos repitamos una y otra vez algo, o que pensemos de nosotros

mismos lo mejor o lo peor, esto no hará profundos cambios.

Los detalles y la muerte en marcha

arbol

     Este árbol está parado en sus raíces principales, ellas no lo alimentan sino que lo sostienen contra los vientos y el peso del mismo para no caerse, no derrumbarse. Y son sus raíces pequeñísimas las que se extienden por el resto de la tierra para alimentarlo.

Asimismo es nuestro Ego. Las raíces gruesas que sostienen al árbol simbolizan los siete defectos capitales o Yoes Causa: Pereza, Codicia, Lujuria, Orgullo, Ira, Gula y Envidia.  (ver el capítulo los yoes causa)

Las raíces pequeñas simbolizan los detalles de estos defectos causales, aquellas manifestaciones pequeñísimas que no creemos que son defectos pero que son el alimento del Ego. Nuestro Ego se alimenta por todos esos detalles diminutos que tenemos en gran cantidad.

Tenemos millones de detalles negativos que no vemos por falta de auto-observación. Detalles tales como los malos pensamientos, el odio, la envidia, la ambición, los celos y cosas que uno juzga insignificantes como echar mentiras, decir palabras llenas de orgullo o agarrarse monedas del suelo son las raíces diminutas del Ego. Es necesario quitarle el alimento al árbol y esto significa eliminar todos esos pequeños detalles que se nos pasan inadvertidos en el diario vivir. Claro que esto implica un esfuerzo de auto-observación constante para poder descubrir esos detalles.

Por diminuto que sea el detalle que hemos descubierto debe pedírsele a la Madre Divina Interna así: “Madre Mía sácame este defecto” o “Madre Mía mátame este defecto”. Cualquier petición sincera es válida, lo importante es hacerla pues solo Ella tiene el poder de eliminar nuestros defectos y así lo hará porque esa es su misión. Así el árbol deja de crecer y comienza a desnutrirse, a secarse.

Esto no es una práctica aislada, es para practicarlo donde quiera que uno esté, en todo momento. Debe ponerse cuidado al centro sexual, emocional e intelectual pues por estos se manifiesta todo defecto. Cuando observamos que un defecto se está manifestando por cualquiera de esos tres centros, inmediatamente debemos hacer la petición a la Madre Divina para que Ella proceda a desintegrarlo.

La transformacion de impresiones

     Las impresiones llegan a la mente a través de la ventana de los sentidos. Si no tuviéramos los cinco sentidos, no existiría para nosotros eso que se llama mundo físico. Nadie podría meter dentro de su mente un árbol, una silla, una casa, una piedra. Las cosas, las personas, no son más que impresiones dentro de noso­tros, dentro de nuestras mentes.

La vida es una sucesión de impresiones y no hay dos personas que tenga las mismas impresiones con respecto a la vida. La vida nos llega como im­presiones que nos obligan a reaccionar en una for­ma estereotipada. Cambiar nues­tras reacciones es cambiar la propia vida. Es urgente estudiar nuestras propias impresiones. Es necesario estar auto‑observándose de momento en momento.

Dentro de nosotros existen muchas impresiones del pasado no transformadas y muchos resultados mecánicos de esas impresiones. Esos resultados mecánicos son los yoes que ahora hay que desintegrar.

       Este trabajo debe ser llevado hasta el pun­to donde entran las impresiones, que son mal distribuidas por la personalidad y utilizadas para evocar antiguas reacciones. Nuestra personalidad recibe las impresiones pero no las transforma.

     Es necesario formar un elemento de cambio en el lugar de entrada de las impresiones. Ese elemento de cambio es la comprensión. Sólo la comprensión, que es una función de la Conciencia, puede transformar las impresiones que surgen en la mente.

          Por ej., si alguien nos alaba, ¿cómo podríamos transformar la vanidad que eso provoca en nosotros? Comprendiendo nuestra insignificante posición, que sólo somos una pequeña criatura en un rincón del Universo.

Si uno es capaz de transformar las impresiones que producen las palabras de un insultador, estas quedan sin valor alguno. Las palabras de un insultador no tienen más valor que el que les da el insultado.

Cuando uno comprende esto, trans­forma las impresiones de tales palabras en algo distinto, en amor, en compasión por el insultador y esto, na­turalmente, significa transformación.

Los 7 yoes causa

     Los 7Yoes Causa son las raíces del árbol: Pereza, Codicia, Lujuria, Orgullo, Ira, Gula, Envidia.

     Son de naturaleza electrónica. Es decir pertenecen al Mundo Causal, el mundo de las causas.

Se les llama Yoes Causa porque estos 7 dieron origen a toda la legión, de aquí se desprenden los millones de defectos que cargamos en nuestra psiquis. Los Yoes Causa solo podrían ser comprendidos y eliminados por nuestro Cristo Íntimo, ese poder revolucionario latente en nuestra simiente.

Sólo eliminando los detalles, pequeños defectos que vamos encontrando en el diario vivir, podrá nacer algún día nuestro Cristo Íntimo, el  salvador de nuestro mundo interior, que viene para erradicar de nuestra psiquis los 7 Yoes Causa y liberarnos de toda posibilidad de error.

Del mismo modo que lo hizo el maestro Jesús, todo maestro encarna al Cristo en determinado momento de su camino para que esa fuerza le dé la perfección absoluta por medio de la muerte final de sus defectos.

Tenemos que entender que en el campo del trabajo esotérico los Yoes Causa tienen una significación más profunda que la usualmente entendida.

 Pereza no es solamente flojedad, descuido, desgano o afición por dormir. Toda actividad destinada al Ego, implica un tiempo negado para el Ser. La Pereza radica en la mala voluntad de trabajar para el Ser. Se puede ser muy activo para las ocupaciones de la personalidad y esto indica mucha Pereza.

La Codicia está relacionada con el afán de riquezas y poder pero también con todo deseo en general. Cualquier deseo nos lleva a codiciar determinado fin, y nos impide despertar Conciencia en la vivencia del instante.

Lujuria no es sólo el vicio desmedido por los placeres sexuales, sino todo aquello que nos lleva a procurar el lujo y los bajos placeres. La búsqueda de lujo proviene de la esclavitud al placer. Encontramos lujuria en las modas, la comida, la decoración, etc.

El Orgullo no es solo arrogancia, vanidad y exceso de auto-estima, orgullo es nuestra incesante actividad mental (intelectual), que impide la manifestación del Ser a cada instante. Orgullo es lo que el deseo hace con nuestro centro intelectual: planes, proyectos, especulaciones, dudas, justificaciones, etc.

La Ira, además de ser cólera, enojo e irritación, es la mala utilización de nuestra fuerza o brío, en nuestras palabras, obras y omisiones. Es nuestra fuerza utilizada negativamente ocasionando la mala voluntad.

La Gula no es solo el exceso en la comida sino también el origen de todos nuestros excesos y desequilibrios, físicos, intelectuales y emocionales.

La Envidia no es sólo el pesar (tristeza o enojo) por el bien ajeno, sino también el resorte secreto de toda acción. Envidiamos todo lo que vemos, todo lo que nos cuentan. La Envidia es el motor del proceso egoico de aprendizaje: vemos, deseamos e imitamos. Y todo es por querer saber (que se siente tal cosa, como es tal otra, etc.). Por eso se dice que la Envidia es “no saber saber” (el verdadero Saber surge de la eliminación de los condicionamientos creados al actuar por imitación, por deseo, por Envidia).

Investigando la relación que existe entre todos los Yoes Causa, podemos ver como trabajan en conjunto dando origen a diversos detalles o defectos.

Por ejemplo:

• La Ira que hay en el Orgullo (cuando nos interrumpen o nos llevan la contra)

• El Orgullo que hay en la Lujuria (cuando pensamos en sexo todo el tiempo o exhibimos nuestros lujos)

• La Pereza que hay en la Ira (cuando suspendemos una actividad porque nos enojamos)

• La Codicia que hay en la Pereza (que nos pone a desear cosas del mundo)

• La Envidia que hay en la Pereza (cuando preferimos odiar al que consiguió algo antes que procurarlo nosotros)

Cuantas mas raíces causales observemos simultáneamente, mas completo será el panorama que tendremos de lo observado. Recordemos que no se está hablando aquí de comprender al Yo Causa en sí mismo sino de aprender a ver que nuestras moléculas y detalles se mueven en múltiples direcciones que quizás no siempre tenemos en cuenta. Muchas veces nos trabamos en la comprensión de un yo por no observar su relación con los demás. (Ver capítulo “Átomos y moléculas”) 

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